En They Want My Soul no hay proposición ni aventura, a menos que seas un verdadero fan del soft rock ñoñón aburrido o un fan de la agrupación cegado por el amor.
The Ballad of Darren se siente honesto, alineado a reflexiones de cincuentones que aún teniendo una carrera musical exitosa, no encuentran su lugar en el mundo.
Nos encontramos ante un disco digno de la calidad a la que Reznor nos tiene acostumbrados y que no decepciona. Tampoco esperen escuchar algo como The Fragile (1999), o LA masterpiece que tanto esperan, o algo parecido. Simplemente es un excelente disco.
A través de sólo ocho canciones nos dibujan paisajes de liberación y conquista, en donde predominan los ambientes relajados y la sensación de dicha ufana. En un tono más festivo, Porter cambia sus aromas para convencernos a todos que éste es su triunfal regreso.
Un álbum que a los fans de la banda y del sonido clásico de hard rock setentero les gustará, pero que queda por debajo de los dos primeros discos de la banda en cuanto a sorpresa y calidad.